27-05-2008
Actualidad
El peso del petróleo
por AmericaEconomia.com
Hace algunas semanas, cuando el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs previó que el precio del crudo podría alcanzar entre US$150 y US$200 el barril, las reacciones del mercado se sucedieron una tras otra. Desde peticiones para que la Opep aumente su producción diaria de crudo hasta estimaciones sobre qué países se verían más beneficiados que otros, por su condición de exportadores de petróleo, como Venezuela, por ejemplo.
En estos últimos días, la discusión ha tomado un nuevo rumbo y tiene que ver con los riesgos de una recesión mundial. Así lo hizo ver este martes un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) llamado Precios del crudo: tendencias y pronósticos, en el que su autor, el analista Noureddine Krichene, pide “no subestimar los efectos inflacionarios de la energía a la hora de determinar políticas monetarias”.
La advertencia de Krichene no sólo se suma a las declaraciones realizadas el jueves último por el vocero del organismo multilateral, David Hawley, en torno al impacto inflacionario del alza del crudo en los precios de los alimentos principalmente en los países pobres y en vías de desarrollo, sino que también prevé que un crecimiento mundial en torno al 3% implicaría “una contracción en países desarrollados y una gran contracción en naciones como China e India”.
“La persistencia de las tendencias actuales culminaría en precios explosivos de las materias primas y podría ser insostenible”, precisó Krichene, quien al indagar en este punto, sugirió que los bancos centrales “pueden optar por restringir la política monetaria y causar una recesión temporal o arriesgarse a tener una mayor inflación, que también daría lugar a una recesión junto un desorden financiero y un descontento social”.
Protestas en todo el mundo
Lo cierto es que, más allá de estas previsiones, las protestas contra los altos precios del petróleo ya se están empezando a hacer notar. Este martes, mientras el precio del barril de petróleo WTI (crudo ligero) bordeaba los US$130 en la Bolsa de Nueva York, en Indonesia, Francia, España e Inglaterra, se multiplicaban los movimientos de transportistas, pescadores y conductores de ambulancias para exigir la reducción de los precios de la gasolina.
“En 10 años, nuestras tarifas aumentaron un 6%, mientras el carburante aumentó 40% en tres años”, dijo este martes el conductor francés de ambulancia, Hervé Lacroix, a la agencia de noticias AFP, evidenciando que la idea de fijar un tope al IVA (Impuesto al Valor Agregado) sobre el precio del crudo aún es considerada como insuficiente.
Pero no sólo en Europa están sumándose las protestas. En América Latina, empresarios como el director de la línea aérea mexicana Interjet, José Luis Garza también alertan sobre la trascendencia del precio del petróleo en las economías. “El alza del precio de los energéticos podría provocar un colapso en la industria aérea” denunció Garza al diario mexicano Reforma y agregó que “no existe ningún apoyo a la aviación en relación con otros medios de transporte donde el precio del combustible está regulado”.
Porque aunque analistas económicos aseguran que México tendrá este año excedentes petroleros por más de US$20.000 millones, el gobierno del presidente Felipe Calderón ya ha tenido que desembolsar US$5.300 millones para mantener estables los precios de los combustibles.
Una iniciativa a la que se sumó otra anunciada este fin de semana por el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, para eliminar el impuesto de 16% que se cobra a los combustibles.
Porque, aunque Colombia tiene autosuficiencia de petróleo, estimaciones del ministro de Minas y Energía del país sudamericano apuntan a que para fines de año, los subsidios a los combustibles alcanzarán los US$3.400 millones. Como para comprobar una vez más que el precio del petróleo ya no es sólo un dolor de cabeza para los transportistas.
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